martes, 3 de julio de 2012

CON TODOS USTEDES... ¡EL COPAGO!



¿POR QUÉ RECHAZAMOS EL COPAGO?


El gobierno de Rajoy ha introducido una medida regresiva que entró en vigor el pasado 1 de julio de 2012. Es una medida que rechazamos por injusta e ineficaz.


La introducción del copago supondrá un cambio cualitativo de enorme magnitud en el acceso a los servicios de salud por parte de los ciudadanos que, en la actualidad, accedían a los servicios de manera gratuita - porque ya se financian a través de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos en función de la renta.


Además, el copago podría generar un riesgo de perjudicar la salud de los pacientes, que ser verían abocados a decidir usar o no un servicio sanitario o adquirir o no un medicamento en función de criterios económicos.


El copago afectará especialmente a las capas de población más vulnerables y con más necesidades (personas mayores, pacientes con enfermedades raras y enfermos crónicos, sobre todo) que son los que más usan los servicios de salud.


Al hacer a la gente pagar, dice Ana Mato, se "pone en valor" el medicamento. Pero la Ministra parece que no tiene en cuenta que el enfermo muchas veces no puede evitar tomar los medicamentos. Olvida que él no decide qué toma, sino que se lo manda el médico.


Por otra parte, una cartera de servicios complementaria sujeta a copago, lo que va buscando es la entrega de capital privado en la gestión de lo público. Claramente es una puerta abierta a la privatización.




EL COPAGO NO SIGNIFICA AHORRO


No solo cuestionamos las cifras del Gobierno de Rajoy sobre el supuesto ahorro y ponemos en duda que se alcance ese objetivo, sino que también creemos que lo recaudado no se ingresará en los presupuestos sanitarios.


Además, la introducción del copago farmacéutico presenta importantes desafíos técnicos y organizativos y supone un aumento de los gastos de gestión.


El mejor copago son los impuestos: que pague más el que más tiene.


Hay que decirlo bien claro: existen alternativas a la sostenibilidad del sistema público de salud que no implican recortes o copagos.




UNA PUESTA EN MARCHA PRECIPITADA


El Ministerio asegura que el decreto se implantará correctamente, pero lo cierto es que el nuevo copago se estrenó el día 1 de julio con el sistema en precario.


La incertidumbre sobre su aplicación es general. Los pensionistas están preocupados, no saben qué tienen que hacer. Muchas farmacias no han recibido instrucciones. Las administraciones tampoco han tenido tiempo de tenerlo todo listo para aplicarlo ese día.


Tampoco está claro aún cómo se harán los reembolsos previstos cuando las cantidades que se abonen en la farmacia cada mes superen los límites fijados por ley.


En el País Vasco, el Gobierno de Patxi López ha aprobado un decreto para evitar que sus ciudadanos se vean afectados por el copago en medicamentos. De nuevo, se demuestra que existen alternativas y se pueden hacer las cosas de otra manera.




RECHAZAMOS EL MEDICAMENTAZO


La exclusión de más de 400 medicamentos de la financiación pública (que se hará efectivo en agosto) supondrá retirar de la cobertura sanitaria medicamentos que son utilizados especialmente por pacientes crónicos y pensionistas. Aunque el Ministerio dice que habrá excepciones para los enfermos crónicos y otros casos, no sabemos cuáles. De nuevo, se genera incertidumbre y confusión entre los ciudadanos más vulnerables.


Dado que todos esos medicamentos tendrán un precio libre, es de esperar que a medio plazo se produzca un aumento de los precios de estos medicamentos que repercutirá, de nuevo, en el bolsillo de los ciudadanos y generará, como en el copago, dificultades en el acceso, y por tanto mayor desigualdad.


La exclusión de esos medicamentos se ha hecho sin criterios técnicos y científicos, y además podría producirse un efecto de traslación o sustitución de los medicamentos que dejan de ser financiados por otros con cobertura pública (habitualmente más caros), como ha ocurrido aquí y en otros países que han aplicado esta medida. Dado que el Gobierno no conseguirá sus propios objetivos de ahorro, es de esperar que haya nuevos recortes en el futuro.


Por supuesto, la opción de recurrir a "alguna cosa natural", como ha planteado la Ministra, es de una frivolidad absoluta y pone de manifiesto, de nuevo, la irresponsabilidad y el poco rigor del Gobierno a la hora de abordar un tema tan sensible para los ciudadanos como la sanidad. 




LA GRAN MENTIRA DEL PP


El principal argumento del PP para justificar el copago consiste en decir que nuestro sistema de salud es caro, insostenible. La realidad es muy distinta.


Nuestro sistema de salud es de los más baratos y eficientes de nuestro entorno.


- España es el tercer país con mayor esperanza de vida, solo detrás de Japón y Suiza.


- Encabezamos la lista de los países de la UE con tasas más elevadas de curación de cáncer de estómago, pulmón y mama, y superamos a la media en curación del cáncer colorrectal y de próstata.


- España es el líder mundial en donaciones y trasplantes en los últimos veinte años.


- La tasa de vacunación por gripe para mayores de 65 años superior a la media OCDE.


- La tasa de mortalidad infantil es claramente inferior a la media OCDE.


Por tanto, tenemos un sistema público de salud que se encuentra entre los más económicos de la OCDE y entre los más eficientes. Quienes argumentan que es insostenible no lo hacen por razones económicas, sino ideológicas.


A pesar de alcanzar tan buenos parámetros con un coste económico razonable, hoy nos quieren hacer creer que no hay alternativa a los recortes ni al copago. La grave crisis económica que estamos atravesando no debería ser, en ningún caso, excusa para desmantelar el Estado del Bienestar.


La acción del Gobierno del PP ha deteriorado en solo 6 meses la imagen de la sanidad pública ante la ciudadanía, que, en los sondeos de opinión, sitúa la sanidad entre las cuatro principales preocupaciones ciudadanas.


Y, además, es evidente que la intención del Gobierno es, poco a poco, ir privatizando la Sanidad.